¿Qué son los trombos?

Los trombos y la trombosis están en boca de todos últimamente. Por eso, en este artículo resolvemos algunas dudas comunes sobre ellos.

¿Trombos o coágulos?

A la hora de diferenciar estos dos términos, es importante tener en cuenta que todos los trombos son coágulos, pero no todos los coágulos son trombos. 

Un coágulo se define como una masa de sangre que ha pasado de estado líquido a sólido. Si este se forma en el interior de un vaso sanguíneo, estamos hablando de trombos.

En la coagulación intervienen principalmente las plaquetas y un tipo de proteínas llamadas fibrinas. En realidad, es un proceso importante para evitar desangrarnos cuando sufrimos una herida. Sin embargo, si se descontrola, por factores que pueden ir desde el tabaquismo hasta los efectos secundarios de algunos fármacos, es más peligrosa. Especialmente lo es en el caso de los trombos, que pueden llegar a impedir la correcta circulación de la sangre.

¿Qué tipos existen?

En general, existen tres tipos de trombosis: por precipitación, hialina y por coagulación.

La primera, se da cuando los trombos se originan en las arterias o el corazón, normalmente por el desprendimiento de plaquetas. La segunda, en cambio, tiene lugar en las venas o capilares, tanto por el desprendimiento de plaquetas como por el de fibrina. Finalmente, la última también ocurre en las venas, cuando se deposita una mezcla de plaquetas y fibrina, con una mayor proporción de esta última.

Dentro de estas tres categorías, hay numerosas trombosis, que hacen referencia al lugar concreto en el que se encuentran los trombos. Unas son más comunes que otras, pero todas coinciden en que, si bien pueden estar asociadas a factores genéticos, el ejercicio físico y el abandono de hábitos como el tabaquismo o el consumo de alcohol pueden ayudar a prevenirlas.